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Cada 40 segundos el silencio mata

  • Foto del escritor: Equipo La Galería M
    Equipo La Galería M
  • hace 7 horas
  • 3 min de lectura


En el marco del 10 de septiembre, DÍA MUNDIAL DE LA PREVENCIÓN DEL SUICIDIO, es urgente hacer un llamado a visibilizar la necesidad de transformar el abordaje sanitario en Chile e implementar estrategias de prevención y terapias accesibles como una herramienta clave para salvar vidas de forma oportuna.

 

Estimaciones recientes de la Organización Mundial de la Salud (OMS) revelan que más de 720 mil personas mueren por suicidio cada año en el planeta, una estadística alarmante que equivale a un fallecimiento cada 40 segundos y que lo sitúa como una de las causas principales de muerte entre los jóvenes de 15 a 29 años.

 

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) advierte que Latinoamérica es la única región del mundo donde la mortalidad por suicidio ha aumentado de manera sostenida durante las últimas dos décadas. En la población adolescente y juvenil de nuestro continente, las tasas de conducta suicida se han incrementado cerca de un 38% en los últimos veinte años.


Chile ante una urgencia sanitaria: barreras presupuestarias y grupos de riesgo

Anualmente ocurren cerca de 2.000 suicidios en el país, superando ampliamente la cifra de homicidios anuales. (tasa de suicidios. Defunciones oficiales DEIS Minsal)

 

La tasa de suicidio en Chile promedia 10,5 muertes por 100.000 habitantes. El problema va mucho más allá de los decesos. “En los últimos años, hemos sido testigos de un aumento alarmante de patologías de salud mental entre niños y adolescentes. Trastornos como la depresión, la ansiedad y las conductas autolesivas han incrementado, y el suicidio se ha convertido en una de las principales causas de mortalidad en este grupo etario. Este fenómeno no solo se refleja en las estadísticas; también se manifiesta en el creciente número de hospitalizaciones psiquiátricas, que han aumentado a niveles sin precedentes”, advierte la médica psiquiatra y CEO de Grupo Cetep, ecosistema de Salud Mental.

 

Esta cruda realidad se ve directamente agravada por una insuficiencia presupuestaria que imposibilitan brindar atenciones


de salud a tiempo. El presupuesto que el Estado chileno destina a la salud mental rodea apenas el 2% del gasto público en salud, una cifra muy distante del 5% internacionalmente recomendado por los organismos expertos para garantizar coberturas básicas de protección. Extensas listas de espera en los Centros de Salud Familiar (CESFAM) provocan que personas con cuadros depresivos moderados a severos no reciban una evaluación profesional oportuna.

 

Paralelamente, factores como la precariedad económica, el aislamiento social y el persistente estigma social que rodea a las enfermedades de Salud Mental provocan que las personas posterguen la búsqueda de ayuda por miedo al juicio social.


El poder de la palabra: romper el silencio

A pesar de este complejo panorama, tanto la OMS como la OPS coinciden en una certeza científica fundamental: el suicidio se puede prevenir.


El mayor obstáculo para evitar esta tragedia radica en que los síntomas no siempre son visibles, es decir, no son detectables “a simple vista”. A diferencia de una enfermedad física, las heridas psíquicas y emocionales suelen manifestarse de manera subterránea; un joven puede cumplir perfectamente con sus obligaciones diarias, sonreír y aparentar total normalidad mientras libra una batalla interna devastadora. Como señala la médica psiquiatra y CEO de Grupo Cetep, Dra. Claudia Barrera Renault, "a diferencia de una fractura física, la depresión y el sufrimiento emocional no siempre son visibles. De ahí la necesidad de conversar de Salud Mental. No se puede esperar a que el dolor sea evidente para ofrecer auxilio”.

 

Frente a esto, la conversación de calidad surge como el primer eslabón. El suicidio y el silencio están históricamente emparentados, por lo que resulta urgente dejar atrás mitos para hablar abiertamente en los entornos familiares y laborales. 

 

Pedir ayuda de carácter emocional debe transformarse en una acción tan normal y accesible como asistir al médico por una dolencia corporal. De este modo, la especialista de Grupo Cetep, Dra. Claudia Barrera Renault, recalca la importancia de la atención temprana, advirtiendo que "pedir ayuda profesional a tiempo acorta los tratamientos y evita desenlaces trágicos. No debemos normalizar el sufrimiento ni la desesperanza". Instalar un debate abierto y elevar la salud mental a la misma altura de la salud física permitirá salvar vidas mediante un cambio cultural profundo que elimine los tabúes de raíz.

 

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