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Temporales en Colchagua: viñas y operadores enfrentan las lluvias con optimismo y con la mirada puesta en el futuro

  • Foto del escritor: Equipo La GalerĆ­a M
    Equipo La GalerĆ­a M
  • hace 23 minutos
  • 3 min de lectura

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Los testimonios de representantes del turismo y de destacadas viñas de la zona coinciden en un diagnóstico: la actividad continúa operando con normalidad y, aunque los temporales han obligado a realizar algunos ajustes, el impacto ha sido considerablemente menor al que muchos podrían imaginar.

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Desde laĀ CĆ”mara de Turismo de Colchagua, su presidente,Ā Mauricio Retamal, asegura que se ha enfrentado a los temporales sin mayores complicaciones y que la actividad turĆ­stica continĆŗa desarrollĆ”ndose con normalidad. ā€œLa situación en los viƱedos es normal. En el valle vitivinĆ­cola de Colchagua estĆ” todo tranquilo, todo seguro, todo bien, operando con normalidad el enoturismoā€, afirma.

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A juicio de Retamal, las precipitaciones llegan en un momento especialmente favorable para el valle, luego de aƱos marcados por el dĆ©ficit hĆ­drico. ā€œLa agricultura estaba sufriendo una sequĆ­a de varios aƱos. Estas lluvias son la solución para la sequĆ­a, es muy bueno para diversos cultivos agrĆ­colas y frutalesā€, sostiene.

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Si bien, el mal tiempo provocó una disminución transitoria en la llegada de visitantes y obligó a suspender algunas actividades al aire libre, la oferta gastronómica, hotelera y las experiencias al interior de las viñas continúan funcionando con normalidad, permitiendo que el valle mantuviera su operación durante los días mÔs complejos.

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Una evaluación similar realizaĀ Carmen Paz Ravanal, gerente de Marketing deĀ ViƱa Ravanal, quien destaca que las lluvias han significado un beneficio para los viƱedos y que la operación turĆ­stica prĆ”cticamente no se ha visto afectada. ā€œLa situación actual de los viƱedos es normal y positiva. VenĆ­amos de una temporada con una importante falta de agua, por lo que estas lluvias son muy bienvenidas y representan un aporte beneficioso para los suelos y las reservas hĆ­dricas de cara a los próximos ciclos productivosā€, seƱala.

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La ejecutiva explica que solo fue necesario realizar ajustes puntuales durante los dĆ­as de mayor intensidad de las precipitaciones. ā€œEn los dĆ­as de mayor intensidad de lluvia ajustamos horarios y suspendimos puntualmente actividades al aire libre, como los recorridos en carrito de golf por los viƱedos centenarios, siempre priorizando la seguridad de quienes nos visitan. La bodega y los espacios de degustación siguieron operando con total normalidadā€, comenta.

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No obstante, Ravanal considera que el principal desafĆ­o para el enoturismo no pasa por el clima, sino por dar a conocer la oferta del valle entre quienes visitan Chile durante el invierno. ā€œSeamos honestos: el verdadero efecto no es la lluvia. Es que el turista de invierno hoy, mayoritariamente brasileƱo, llega a Chile pensando solo en la nieve y muy pocas veces sabe que a pocas horas de la cordillera lo espera una experiencia enoturĆ­stica premium. Esa desconexión, y no el temporal, es el desafĆ­o de fondo que estamos enfrentando esta temporadaā€, enfatiza.

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Desde la mirada productiva,Ā Gerardo Leal, viticultor deĀ ViƱa Santa Rita, coincide en que las precipitaciones han sido, en tĆ©rminos generales, positivas para los viƱedos, especialmente por la recarga de agua en los suelos durante el perĆ­odo de receso. ā€œLos viƱedos en etapa de receso no debieran tener compromisos de ningĆŗn tipo. Los volĆŗmenes de agua caĆ­dos en poco tiempo nos han asegurado llegar a mayor profundidad. En nuestro caso, las coberturas han permitido una buena infiltración del agua, menos anegamientos y escurrimientoā€, explica.

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Sin embargo, reconoce que el temporal tambiĆ©n ha obligado a modificar la planificación de las faenas agrĆ­colas. ā€œEl primer desafĆ­o ha sido reprogramar las labores de invierno. En plenas semanas de poda hemos tenido que suspender las labores tanto manuales como mecanizadas y vemos que el programa tendrĆ” un retraso de unos diez dĆ­asā€, indica.

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Para Leal, estos fenómenos son parte de un escenario al que la industria deberĆ” acostumbrarse. ā€œEstos eventos de lluvias extremas en poco tiempo tienen relación con el cambio climĆ”tico y son episodios que se van a repetir. Sin embargo, tambiĆ©n han permitido recargar los suelos, rellenar embalses y asegurar agua para producir uvas en cantidad y calidad durante el veranoā€, concluye.

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Con la mirada puesta en la próxima primavera y en la siguiente vendimia, el consenso entre los actores del sector es claro: lejos de transformarse en una amenaza para el enoturismo de Colchagua, las lluvias de este invierno podrían convertirse en uno de los mejores aliados para el futuro de la actividad vitivinícola y turística de la región.


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