Saxo AXO VTS: Potencia en las carreteras
- Equipo La Galería M

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Hace treinta años, Citroën dejó su huella en el mundo de los deportivos compactos con el Saxo VTS. Lejos de ser solo un auto urbano con un nombre atractivo, encarnaba una visión clara: ofrecer a todos los entusiastas de la conducción un verdadero kart para la carretera—confiable, accesible y pensado para la diversión. Treinta años después, Citroën celebra el aniversario de este pequeño deportivo francés que logró combinar con éxito el placer de conducir con un rendimiento al alcance de más personas.
DEL AX AL SAXO VTS: EL DEPORTE CORRE POR SUS VENAS
Para entender los orígenes del Saxo VTS, hay que remontarse al AX. Lanzado en 1986, el AX posicionó a Citroën en el segmento de los city cars deportivos con las versiones AX Sport y AX GTi, gracias a su agilidad y a una notable relación peso-potencia. Presentado en febrero de 1996, el Saxo tomó inicialmente el relevo del AX como modelo de entrada de la marca. Ese mismo año debutó el Saxo VTR, con un motor 1.6 de 8 válvulas que entregaba 90 hp. Luego llegaría el modelo llamado a continuar el legado del AX GTi: el Saxo VTS, equipado con el motor 1.6 de 16 válvulas TU5J4, con 120 hp.
Si bien el diseño general del Saxo fue obra del diseñador italiano Donato Coco, la versión deportiva quedó en manos de un joven talento. El primer encargo de Gilles Vidal en Citroën, en 1996, fue precisamente desarrollar el kit de carrocería del VTS. Fue un trabajo minucioso, caracterizado por ensanchamientos de guardabarros cuidadosamente integrados en los faldones laterales y parachoques más anchos. En la parte trasera, la extensión se prolonga desde el paso de rueda hasta el corte de la puerta, integrándose de forma elegante bajo la moldura lateral de protección.
120 HP, 935 KG: LA FÓRMULA GANADORA DE UN VERDADERO AUTO DEPORTIVO
El Saxo VTS mantiene bien oculta su verdadera esencia. Con un diseño generalmente sobrio—con detalles como el emblema 16V en los guardabarros traseros, una salida de escape cromada y llantas de aleación específicas—no hace alarde de sus capacidades. Y, sin embargo, bajo el capó, el motor TU5J4 entrega 120 hp a 6.600 rpm, con un régimen máximo de 7.300 rpm. Asociado a una transmisión de 5 velocidades con una relación final más corta y con un peso de apenas 935 kg, impulsa al VTS hasta una velocidad máxima de 205 km/h y le permite acelerar de 0 a 100 km/h en menos de 30 segundos.
Pero es el chasis el que realmente marca la diferencia: un tren delantero de precisión quirúrgica, una dirección asistida bien calibrada y un tren trasero ágil que no duda en soltarse cuando se le exige. En caminos sinuosos, el Saxo VTS puede enfrentarse sin complejos a autos mucho más grandes y potentes. Los frenos delanteros ventilados completan el conjunto de un pequeño deportivo pensado para el puro placer de conducir.
El Saxo VTS nunca se conformó. A fines de 1997, una primera actualización de gama reorganizó la familia deportiva, y la versión de 16 válvulas recuperó la denominación “16v”, anteriormente utilizada por el ZX. Esta también fue una oportunidad para que Citroën ampliara el uso de la denominación VTS. Si bien la versión 16v de 120 hp sigue siendo la más icónica, el diseño deportivo y el refinado chasis del VTS comenzaron a combinarse con motorizaciones más accesibles, para atraer a un público más amplio que buscaba dinamismo estético sin priorizar necesariamente el rendimiento puro. Así, la gama VTS incorporó el motor 1.6i de 90 hp (antes reservado para el VTR), el 1.6i de 100 hp e incluso el 1.4i de 75 hp.
En 1999, un rediseño importante transformó su frontal con faros de forma almendrada, un capó más abombado y una parrilla con grandes chevrones. De este modo, el VTS se modernizó sin perder su carácter. Producido hasta junio de 2003 en la planta de Aulnay-sous-Bois, antes de dar paso al C2, el Saxo VTS se despidió tras una exitosa trayectoria de siete años.
Desde su llegada al mercado, el Saxo VTS demostró en la competición todo lo que ya dejaba entrever en la carretera. Ya fuera en rally, rallycross, circuitos o incluso sobre hielo, el pequeño Citroën se consolidó como una máquina notablemente eficaz, accesible y versátil.
Citroën Sport desarrolló a su alrededor un verdadero ecosistema competitivo: Saxo Cup, Saxo Challenge, Saxo Rallycross y Saxo Glace, cada uno con su propio reglamento, permitiendo que la mayor cantidad posible de pilotos pudiera iniciarse en el automovilismo en un vehículo diseñado para ese propósito. Un dato clave es que estas categorías exigían el uso del motor de serie, lo que evidenciaba que el chasis del Saxo VTS era, por sí solo, una herramienta altamente competitiva.
Este entorno competitivo funcionó como una verdadera escuela para toda una generación de pilotos. Nombres como Patrick Henry, Yoann Bonato, Marc Amourette y Pierre Llorach dieron sus primeros pasos en este escenario antes de proyectar sus carreras a niveles superiores. Así, el Saxo VTS no solo fue un auto de competición, sino también una plataforma de formación para la conducción deportiva. En 2001, Sébastien Loeb y Daniel Elena se consagraron campeones del mundo Junior WRC a bordo de un Saxo Super 1600.




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