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Restorán Punto Ocho: Sabor en platos chilenos reinventados


Empanaditas de ostiones servidas con chancho en piedra (si pides este plato estarás colaborando con la Fundación América Solidaria) $7.900.

Por Claudia Contreras


El restorán Punto Ocho, del céntrico Hotel Cumbres Lastarria, presentó una carta donde la creatividad y la tradición se mezclan. Aquí su chef Claudio Úbeda da rienda suelta a su inventiva para proponer platos que deleitan y sorprenden por su simpleza, delicadeza y sofisticación. Y es que de su cocina surgen propuestas que se inspiran en la tradición chilena pero reinventadas recordándonos a ratos sabores probados en la infancia, cuando solo se probaban platos caseros.

Pollo ahumado en crema de cebolla al rescoldo, vegetales confitados y mantequilla de ciboulette. $12.300.

La variedad de pescados, mariscos y carnes se manifiesta desde el comienzo donde puedes alimentar tu estómago y alegrar tu corazón con un acto de generosidad al pedir, para comenzar, las Empanaditas de ostiones servidas con chancho en piedra. Este plato tiene la particularidad de que parte de su valor va en beneficio de la Fundación América Solidaria.Si lo que prefieres es el pollo ten en cuenta que es orgánico y va acompañado de un puré de cebolla (muy suave y bien logrado) al rescoldo que el sommelier sugiere maridar con un rosé. Ora alternativa es el chupe de jaiba con crema de langosta y salmón curado en té y cedrón y aceitunas deshidratadas. Toda una sinfonía de sabores. El congrio es otra propuesta de esta nueva cata lo que demuestra el lugar especial que ocupan los pescados en Punto Ocho.

Texturas de vino, crema y frutos rojos (turrón de vino tinto, gel de frambuesa al carmenere, salsa de mora, merengue y mashmallow) $4.200.

La hora de los postres está a la altura acompañando con delicadas propuestas donde el dulzor está en su punto justo. Es por esto que resulta difícil decidir entre Texturas de vino, crema y frutos rojos (turrón de vino tinto, gel de frambuesa al carmenere, salsa de mora, merengue y mashmallow) o el Lingote de turrón de maní (mousse de mantequilla de maní, almendras tostadas y crema dulce), entre otros. Conscientes de que la vista es también un sentido que acompaña al gusto se han preocupado no solo de la decoración de cada preparación sea atractiva sino que también la vajilla juegue con los tonos y texturas, formando contrasten que resaltan los colores de los ingredientes. Es por eso que cada plato va con una diferente.

Sabores que despiertan recuerdos y nos recuerdan que nuestra cocina tiene mucho que ofrecer.


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