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Niños: Una relación exitosa con el dinero y el ahorro


No en todas las familias se puede entregar información sobre el ahorro a los más pequeños. Pare ellos conceptos como préstamo o crédito bancario son conocidos mucho más cerca de la vida adulta y una forma de facilitarles sus futuras decisiones sobre el tema del dinero, ahorro e inversiones es comenzar desde temprano.


Asimismo, la importancia de las matemáticas para incentivar el ahorro de los niños es clave porque los dotan de herramientas para una correcta alfabetización numérica.


“Un adulto que no tema a las matemáticas es más difícil de ser engañado con ofertas trampa, como las que encontramos a veces en el supermercado, ¿qué es mejor un “compre tres por el precio de dos” o una “segunda unidad a mitad de precio”? Además, el interés que suelen mostrar los pequeños por el trabajo con el dinero es una oportunidad que sus padres y profesores deben aprovechar ya que permite realizar una conexión extra matemática, relacionando contenidos que ven en clase (valor posicional, descomposición numérica, porcentajes, proporcionalidad, entre otros) con el mundo real”, indica Javier Arroyo, Cofundador del método Smartick y experto en educación.


Y es por esto que se invita a las personas a reflexionar sobre el uso del dinero y cómo pueden empezar a generar planes en pro de sus finanzas personales para lograr cumplir sus objetivos. Sin embargo, este tipo de relación en algunas ocasiones es lejana y se le resta importancia, hasta que empieza a ser necesario.


Por ello, desde el método de aprendizaje de Smartick, la sala de clases es el escenario correcto para que los niños implementen la educación financiera desde edad escolar. “Iniciar juegos simbólicos a partir de los 2 años de edad y a medida que van creciendo, por ejemplo, a partir de los 5 años se pueden introducir monedas y billetes de juguete para realizar compras y cambios, haciendo hincapié en los que muestran valores que son potencia de 10”, explica el experto.


Es necesario señalar que las matemáticas no deben ser aburridas o verlas de manera difícil, si desde edades tempranas se empieza a reforzar en estas habilidades con actividades dinámicas en el aprendizaje para que sea significativo y poco a poco se convierta en autónomo. Para los niños, en edades de 4 a 14 años, la educación debe ser estratégica. “La idea fundamental es la de relacionar los contenidos de matemáticas del aula con contextos reales que impliquen dinero. Conforme nos adentramos más en contenidos “de mayores” seguiremos contextualizando los contenidos con dinero: proporcionalidad, descuentos, incrementos”, afirma Arroyo.


El papel de los padres en este proceso es primordial, si los involucran en el entorno real para que puedan resolver ejercicios sencillos, invitándolos a pagar y a revisar el cambio en un establecimiento comercial, podrán empezar a concientizar el uso adecuado del dinero. En casa pueden mostrarles boletas y facturas, impuestos y porcentajes, folletos y carteles con descuentos, sacar la calculadora y ver qué es mejor si una segunda unidad a mitad de precio o un compre 3 y pague 2, calculando los intereses de un préstamo, hay muchas maneras.


“Es fundamental preguntarles qué se ha entendido, que expliquen cómo lo han resuelto si han logrado resolver el problema que les hemos planteado y si podría resolverse de otra manera. Estamos hablando de metacognición, que consiste en indagar en el control y la concienciación sobre lo que se ha aprendido. El ahorro puede ser una muy buena excusa para ello”, concluye Arroyo.


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