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Más de 400 personas fallecen al año en Chile por tumores de cabeza y cuello


Cada 27 de julio se conmemora el Día Mundial del Cáncer de Cabeza y Cuello, siendo una instancia en la que se busca crear conciencia sobre este tipo de cáncer y su incidencia. Según datos entregados por el DEIS, entre el 2017 y el 2022 se produjeron 2.634 fallecimientos por causa de esta enfermedad y sólo en lo que va del 2023 ya se han registrado 188 casos.


El cáncer de cabeza y cuello engloba un grupo de tumores que afectan diversas áreas, como la boca, garganta, nariz, senos paranasales y laringe. Cada año, miles de personas alrededor del mundo enfrentan este diagnóstico, lo que representa un desafío significativo tanto para los pacientes como para sus familias.


Pese a no encontrarse dentro de los cánceres con mayores cifras de mortalidad, estos tumores afectan de forma importante la apariencia y calidad de vida de los pacientes. Alteraciones en la voz, pérdida de la audición, problemas dentales, son algunas de las implicancias físicas que puede llegar a traer este tipo de patología, dependiendo de la zona en la que se ubica el tumor.


Los pronósticos que enfrentan los pacientes con cáncer de cabeza y cuello dependen de la etapa en que se realiza el diagnóstico. Tal como sucede con otras patologías, las expectativas de un paciente mejoran cuando la pesquisa es precoz. “Un cáncer de orofaringe (parte superior de la garganta, que incluye la base de la lengua y las amígdalas) detectado en su etapa inicial tiene un posibilidad de curación cercana al 90%”, señala el Dr. Matias Lavín, cirujano de cabeza y cuello del Instituto Oncológico FALP.


Factores de riesgo

Los factores de riesgo que aumentan las probabilidades de enfermar son el tabaquismo, consumo frecuente de alcohol y el Virus del Papiloma Humano, generando daño a nivel celular y causando cáncer en órganos y tejidos de cabeza y cuello.


“El VPH causa gran parte de los cánceres de la orofaringe, que tradicionalmente han sido más habituales en pacientes mayores de 50 y 55 años. En el último tiempo, sin embargo, se ha incrementado en personas más jóvenes, algunas de apenas 30 años”, explica el Dr. Lavín.


Además de llevar una vida sana, observar y conocer el cuerpo y sus señales, es una herramienta importante para la detección precoz. Cuando esté frente al espejo, revise su cuello, boca, lengua, paladar y encías para detectar irregularidades como manchas, inflamación, irritación o heridas que no sanan.


Si nota una masa o bulto en el cuello, mentón o mandíbula que no desaparece luego de dos semanas, dolor al tacto, tiene dificultad para tragar y para respirar, disfonías prolongadas, dolor de oídos o aflojamiento dentario, debe consultar con un especialista.

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