Discutir por dinero aumenta en un 30% el riesgo de divorcio: el peligro de las deudas secretas en pareja


En Chile y el mundo, los problemas de dinero no solo merman la billetera: Las estadísticas internacionales son categóricas: los conflictos por dinero son de manera consistente una de las tres principales causas de divorcio en el mundo. Un influyente estudio de la Universidad de Utah (EE. UU.) reveló que las parejas que discuten por finanzas al menos una vez a la semana tienen un 30% más de probabilidades de divorciarse, que aquellas que tienen desacuerdos por otros temas, como los hijos o las tareas del hogar. En Chile, el escenario no es más alentador: según la Encuesta de Endeudamiento de la CMF y reportes del Banco Central, cerca del 70% de los hogares chilenos mantiene algún tipo de deuda, convirtiendo la carga financiera en la principal fuente de estrés psicológico en el núcleo familiar.
Sin embargo, el origen de estas crisis rara vez está únicamente en la falta de ingresos o en saber usar una planilla de Excel. El verdadero problema es lo que no se habla y los patrones invisibles que cada uno arrastra desde la infancia. Así lo plantea Paola Schiaffino, especialista en bienestar financiero, quien trabaja el problema desde un ángulo distinto al tradicional: transformando las creencias y los patrones de conducta desde la raíz. "Cada persona llega a una relación con una 'mochila financiera' cargada en su casa de origen. Cómo se hablaba de dinero con tus padres, si el dinero era símbolo de afecto, de control o de angustia, o cómo se administraba en el hogar, determina completamente la forma en que te relacionas con tu pareja hoy", explica Schiaffino.
El peligro de sostener una fantasía e irse a la quiebra en silencio
Uno de los fenómenos más destructivos y comunes en las parejas es la desconexión sobre la realidad económica del hogar. De acuerdo con datos de la American Psychological Association (APA), el 73% de las personas reporta que el dinero es su principal causa de estrés, y un alto porcentaje admite ocultar gastos o deudas a su pareja (lo que la psicología financiera denomina "infidelidad financiera").
Esto ocurre habitualmente cuando uno de los dos asume implícitamente que la familia puede mantener cierto estilo de vida, viajes, salidas, colegios, compras, mientras el otro paga las cuentas en silencio, acumulando deudas secretas para no "decepcionar" o romper la ilusión.
"Eso genera un estrés demoledor", advierte la especialista. "Hay personas que se están sobreendeudando solas para sostener un estándar que ya no pueden pagar, simplemente porque no saben cómo decir 'no nos alcanza' sin sentir que fracasaron. Cuando la deuda explota, la pareja no solo enfrenta la quiebra, sino la sensación de traición por el engaño".
El choque con el mito del "hombre proveedor"
A esta dinámica se suma la rigidez de los roles de género tradicionales. Aunque hoy el ingreso femenino representa una parte vital del presupuesto familiar y cada vez más mujeres son la principal fuente de ingresos en el hogar, la creencia arraigada de que el hombre "debe ser el proveedor" sigue generando tensiones silenciosas.
Investigaciones de la Asociación Sociológica Americana (ASA) muestran que los hombres sufren un deterioro en su salud mental y bienestar cuando son económicamente dependientes o cuando su pareja gana significativamente más, debido al peso social del rol de proveedor.
Para muchos hombres, no ser el sustento principal se traduce en pérdida de identidad o frustración. Para muchas mujeres que hoy aportan el ingreso mayoritario, la tensión aparece al chocar con expectativas no conversadas o al tener que asumir el rol de proveedoras sin que la dinámica del hogar se haya ajustado en consecuencia.
"Si no destrabamos esa creencia desde la raíz, el dinero se convierte en una lucha de poder o en un generador de resentimiento", señala Schiaffino. "No se trata de repartir las cuentas 50 y 50 como si fueran socios comerciales. Se trata de entender qué representa el dinero para cada uno: ¿es seguridad, es libertad, es estatus?".
Reparar la relación con el dinero para salvar la pareja
Para la especialista, esperar a estar sobregirados o al borde de la separación para hablar de finanzas es el peor camino. La clave para que el dinero deje de ser un tabú destructivo pasa por hacer un trabajo de autoconocimiento en conjunto.
"Reorganizar las finanzas en pareja requiere primero mirar hacia atrás: identificar qué patrones estamos repitiendo de nuestros padres, qué miedos nos mueven y qué acuerdos transparentes necesitamos hoy. Cuando logramos transformar esas creencias de fondo, el dinero deja de ser una amenaza y se convierte en lo que realmente debería ser: una herramienta para construir un proyecto de vida juntos", concluye Paola Schiaffino.






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