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Columna: Fin del testeo animal, un llamado urgente


Elisa Grube, Gerente de Marketing de The Body Shop Chile.


Hace unos días, fuimos muchas personas las que estuvimos horrorizadas al enterarnos de que una joven había consumido un chip de identificación de mascota que se encontraba en un anticucho, en las calles de Estación Central. Sin embargo, la indignación que genera el que alguien haya cocinado a un perro, un animal doméstico, debería ser la misma que nos impulse a luchar por la prohibición de los experimentos en animales para industrias como la cosmética.


Este 24 de abril fue el Día Mundial del Animal de Laboratorio y en Chile lo conmemoramos con una ley que busca prohibir y sancionar la experimentación en animales vivos que duerme en el Senado. La organización Cruelty Free International, estima que tan sólo en 2015, se utilizaron alrededor de 192,1 millones de animales con fines científicos en todo el mundo. Mientras, el último informe de la Comisión Europea muestra que en 2018 se realizaron 12,3 millones de experimentos con animales en toda la Unión Europea.


Es importante ser enfáticos en que el uso de animales en laboratorios no es imprescindible en las industrias. En el caso del sector de la cosmética, por ejemplo, hoy existen alternativas éticas de testeo que son seguras y que no involucra tortura ni sufrimiento. Debemos abrir espacio a otras formas de crear, es por eso que en The Body Shop apostamos por productos que son creados con ingredientes cruelty free y además, estamos trabajamos para ser 100% veganos en 2023.


Cada día son más las personas que valoran y apoyan las iniciativas éticas, priorizando artículos menos dañinos tanto para los seres vivos como para el medio ambiente. Hasta

mediados de 2021, un poco más de 70 marcas chilenas estaban certificadas como libres

de crueldad animal y esperamos que este 2022 se sumen muchas más. Mientras no exista una ley firme que sancione y prohíba el testeo animal en nuestro país, es nuestro deber como empresas comprometernos a diseñar y comercializar productos libres de crueldad animal. Así, no sólo mejoraremos la calidad de vida humana, sino también la de otros seres vivos que forman parte fundamental de nuestro ecosistema.