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Columna: Conducción autónoma: más que ciencia ficción, una realidad


Rodrigo Serrano, vicepresidente corporativo de Innovación y Desarrollo de Wisetrack Corp

Las tecnologías han avanzado en todos los rubros y el automotriz no se ha quedado atrás. Si consideramos los vehículos de alta gama, en la mayoría de los casos nos encontramos entre los niveles 2 y 4 de la conducción autónoma, desde vehículos que retoman el carril o frenan automáticamente hasta otros que permiten al conductor retirar las manos del volante y retomarlo sólo en situaciones puntuales.


Lo que veíamos como un futuro lejano, ya es realidad. El nivel 5 de conducción autónoma ya ha empezado: empresas como Waymo (asociada a Google) o su equivalente china, Baidu, ya están presentes en calles reales de ciudades como San Francisco, Los Ángeles, Shenzhen, Shanghái y Beijing, ofreciendo servicios de taxis autónomos en los que el usuario pide en servicio por una App y el vehículo llega, sin conductor, y lo lleva a destino como si fuese un taxi normal.


En California, donde está en plena discusión la ley relacionada, el gobernador acaba de vetar una indicación que obligaba a los camiones de más de 4.500 kilos contar con un conductor humano de respaldo, indicación propuesta por los sindicatos de conductores al prever el aumento del desempleo que implicarían estas tecnologías para el rubro.


Al igual que lo que está pasando con la IA y lo que sucedió anteriormente con otras innovaciones como las máquinas de vapor, los computadores y robot de montaje, entre otros, siempre afectarán a profesiones y oficios que, de forma natural, dejarán de existir y obligarán a esas personas a reinventarse, así como habrá personas que se rehusaran a utilizar esas tecnologías hasta estar completamente convencidas de su uso.


Cuentan que cuando aparecieron los ascensores automáticos, en los que sólo se presionaba un botón del piso requerido y ya no se necesitaba un ascensorista que lo controlara, muchas personas preferían subir y bajar las escaleras a pie, antes que confiar en una máquina que “se maneja sola”.


La conducción autónoma será una realidad y así como en una época convivieron carruajes tirados por caballos con automóviles, poco a poco nos iremos acostumbrando a esa transición que, una vez que se complete, no sólo hará las rutas muchísimo más seguras, sino también más eficientes y fluidas.


Sí recordamos que los accidentes de tránsito causan, según la OMS, 1.5 millones de muertes al año, casi una cada 20 segundos, siendo la séptima causa y la primera que no tiene relación con una enfermedad, la pregunta es ¿Debe ser probada cualquier tecnología que evite este tipo de tragedias? Creo que sí, mientras sea autorizada e implementada en pro de un mundo mejor.


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