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Los 5 mitos más populares sobre el uso de electrodomésticos

Lavar la loza, secar la ropa o cocinar, son clásicas tareas del hogar en las que diariamente usamos nuestros electrodomésticos, y muchas veces damos por hecho que “se cuidan solos” porque están fabricados con tecnología avanzada. Sin embargo, el uso, cuidado y mantención que se realice a cada uno de ellos, es crucial para alargar su vida útil en óptimas condiciones.


Sobre cuidados efectivos, las opiniones sobran por donde se busque: están los manuales de uso del propio fabricante, las que se encuentran online y en redes sociales, y los consejos populares. Pero, mucho ojo ¡no todo lo que se dice es cierto! y puede incluso ser perjudicial para los artefactos. En este contexto, existen clásicos mitos que son muy importantes de verificar y que ayudarán a utilizar correctamente los electrodomésticos.


Lavar la ropa regularmente limpia la lavadora: FALSO. Aunque parezca lógico, lo cierto es que es todo lo contrario. Los restos de detergente, pelusas y suciedad, se acumulan en los depósitos internos y en los filtros de tu lavadora, impidiendo su correcto funcionamiento. Por ello, lo más recomendable es “limpiar cada una de estas partes con frecuencia, sin olvidar el sello de goma de la puerta, para mantenerlo seco, sin malos olores y evitar la formación de hongos que mancharan la ropa. Las mantenciones periódicas deben ser realizadas cada 3 o 4 meses con productos de limpieza idóneos como los que tenemos como marca”, explica Rodrigo Cáceres, Supervisor Técnico de Bosch Chile.


Hay que limpiar los platos antes de meterlos al lavavajillas: NI CIERTO NI FALSO. Esta es una práctica poco recomendable que puede perjudicar el ciclo de lavado. Esto porque los detergentes actuales están diseñados para adherirse a los restos de comida, y si los platos están “desmanchados”, el producto no tendrá donde pegarse para quitar la suciedad. Por otro lado, la alta temperatura del agua del lavavajillas se encarga de eliminar todo tipo de residuos, por lo que, si los limpias antes, solo terminarás por gastar más agua.


Respecto a este mito, el experto de Bosch agrega que es importante “retirar los restos sólidos de comida, como arroz, huesos, pepas de cítricos o cuescos, ya que, el no retirarlos puede provocar que se peguen en las piezas móviles de la máquina, y los resultados de lavado no serán óptimos debido a la falta de limpieza previa de los platos”.


Un refrigerador lleno consume más energía: FALSO. Es una creencia muy común, pero no tiene nada de real. A los refrigeradores les cuesta más enfriar un espacio despejado, con aire que se calienta rápidamente cada vez que se abre la puerta, que los propios alimentos que, ya con una temperatura menor, se mantienen con mayor facilidad y llenan ese vacío. “La tecnología Inverter y de gases ecológicos que Bosch está introduciendo hace años en el país, ayuda al enfriamiento rápido de los alimentos ahorrando energía independiente si esa lleno o vacío el refrigerador. Esto lo realiza a través de sensores electrónicos que mantienen el control de temperatura seleccionada por el usuario de forma más exacta, y su compresor baja sus revoluciones consumiendo menos energía. Ahora bien, una apertura de puerta prolongada, sí produce pérdida de las temperaturas de mantención y ocasiona que se active el equipo para recuperar la temperatura rápidamente”, añade el Supervisor Técnico de Bosch Chile.


La radiación del microondas modifica la composición de los alimentos: FALSO. Las ondas que emiten estos artefactos no son radiactivas, sino electromagnéticas, por lo que solo agitan y hacen vibrar las moléculas de agua que contienen los alimentos para elevar la temperatura. De esta forma, no cambian los átomos ni la composición química de la comida, por ende “en ningún caso modifican su estructura molecular”, afirma el experto.


Las secadoras estropean la ropa: FALSO. Pese a que aplican una gran cantidad de calor, estas máquinas están preparadas para tratar distintos tipos de materiales textiles, con programas especiales que incluso eliminan alérgenos. Secar la ropa al aire libre solo hará que la expongas al polen y a la suciedad del aire, que puede adherirse fácilmente a las fibras de las telas. Por lo demás, el exceso de luz solar suele decolorar las prendas, haciendo que se deterioren rápidamente. “Un error común que puede dañar la ropa, es no saber seleccionar el programa correcto de secado, y peor aún cuando introducimos ropa que no debe ser secada en este tipo de máquinas, lo que termina significando que le “echemos la culpa a la secadora”. Es muy importante tener la precaución de “leer bien la etiqueta de las prendas antes de secarlas”, enfatiza Rodrigo Cáceres, Supervisor Técnico de Bosch Chile.


Confusiones, rumores y antiguas creencias que ya se pueden ir dejando atrás, y de este modo empezar a darle un mejor y eficaz uso a los electrodomésticos más utilizados en el hogar.


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