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La mejor miel de Chile se produce según ciclos de luna y astros



Fue hace 16 años que Edith Elgueta decidió dedicar su vida a trabajar con abejas, pero no cualquiera sino con las abejas del desierto y con una mirada diferente. Y es que esta Apicultora y Neurópata de Arica produce miel para tratar enfermedades de trastornos metabólicos.

Edith tiene 63 años, es divorciada y tiene tres hijos: Fabiola Alondra (36), profesora de Educación Física, Freddy Alexander (28), Ingeniero en Prevención de Riesgo y Pía Francisca (21), estudiante de Derecho. Desde niña estudiar esa carrera y ser una abogada, como lo será su hija, fue uno de sus sueños pero tal como explica por “mi condición de ser mujer entre 4 hermanos varones no fue posible, con mi humilde trabajo tuve que financiar la educación universitaria a dos hermanos menores”.

Esta emprendedora fue funcionaria municipal por 35 años con orgullo destaca que fue becada por la ONU y el Archivo Nacional de Santiago para estudiar esta especialidad, desarrollando funciones, en las Municipalidades de Arica, Maipú y Chépica.

Hoy se siente bien trabajando con abejas, actividad que realiza con una particular mirada, esto es respetando sus ciclos naturales de trabajo, medioambiente. Los ciclos lunares tienen una gran importancia para esto ya que según detalla beneficia y conserva las propiedades de la miel. De esta forma el resultado es que durante creciente, son más ácidas y ásperas y en cuarto menguante son más suaves, cremosas y dulces. Su producción de miel resulta además beneficiosa para personas que padecen de trastornos metabólicos como problemas renales, artritis, artrosis, diabetes, hipertensión, entre otras y que necesitan consumir alimentos dulces o ácidos dependiendo de su trastorno.

Hoy su miel cuenta con el Sello Sustentable de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile y está considerada como una de las mejores del país según Desafío Levantemos Chile. Ademas, y gracias al apoyo de otra agrupación que trabaja con emprendedoras, Fondo Esperanza, su producción ha crecido en Chile y el exterior.

Trabajar con abejas no la asusta como a otras personas y eso que la picaron al comienzo “pero en lugares con dolencia muscular y articular y no sentí su dolor, al contrario, me fui mejorando y tomando confianza. Con ellas aprendí a no tener miedo y a través del tiempo me fui dando cuenta que la abeja pica donde hay un trastorno”.

¿Cuándo comenzó su interés por las abejas y la miel?

Desde muy niña me intereso conocer y vivir en la naturaleza, nací en Arica y mi papá venía de Concepción él era comerciante practicante de yoga autodidacta, los libros fueron su pasión y para mí la base del conocimiento que tengo sobre el uso de los imanes y el péndulo. En Arica convivimos con comunidades indígenas que consideran a la abeja es un ser espiritual superior al ser humano, es su símbolo de sabiduría y prosperidad. La miel y el propóleo son considerados alimentos sagrados para una salud eterna.

En 1983 nació mi primera hija, presentando trastornos metabólicos o alimentarios, pero la medicina tradicional no me daba solución al problema, solamente era gastar dinero, rompiendo paradigmas fui recurriendo a la medicina ancestral en donde la miel paso a ser nuestro alimento y el propóleo el antibiótico. Al ver el progreso de mi hija, me fui instruyendo en forma autodidacta de la medicina natural.

"Con las abejas aprendí a no tener miedo y a través del tiempo me fui dando cuenta que la abeja pica donde hay un trastorno”, Edith Elgueta , apicultora.

¿Cómo aprendió el oficio?

Siendo funcionaria Municipal me fui instruyendo en forma autodidacta. El 2002 ingreso a trabajar a la Municipalidad de Chépica pero la Sra. Alcaldesa de la época no le agrado mi trabajo y me castigó en un pequeño cuarto arriba de la biblioteca en donde me dedique a estudiar. Ahí decidí renunciar para no involucrarme en los actos de corrupción y seguir mi camino privilegiando mi calidad de vida y de las abejas. El 2003 compré mis primeras tres colmenas y me di cuenta que la teoría tradicional no calza con su sistema de vida y trabajo, esto me permitió aplicar mis conocimientos ancestrales para cuidar a las abejas.

El año regresé a Arica presentando mi proyecto Apícola a la Seremi de Bienes Nacionales para arrendar el terreno, en la espera me puse a estudiar un diplomado de Comisaría en Tacna Perú y un médico en agradecimiento a mis conocimientos autodidacta en medicina natural me dio la oportunidad de participar en el curso de Especialización en Medicina Natural en la Universidad San Marcos de Lima, acreditándome por el convenio del Mercosur como Naturópata. Con esta experiencia y conocimientos me aferre a mi proyecto apícola, rompiendo paradigmas que no era viable.

¿Cómo es su vínculo con las abejas?

Al principio fue todo un proceso. Como archivera aprendí a respetar que lo ya establecido no se puede alterar ni dañar, solo mejorar. Un día mi hija más pequeña, que dormía conmigo, se da cuenta que las abejas dormían entremedio de mi pelo ondulado y cuando me levantaba ellas volaban. Esto para mí fue mágico y de mucha alegría. Fui aprendiendo a conversar con ellas sobre el problema alimentario y lo solucionaba con el uso del aloe.


¿Cómo podemos reconocer una miel de buena calidad?

En enero del 2004 coseche mi primera producción de miel y me di cuenta que tenía otro tipo. Me acerqué a la Facultad de Agronomía e Ingeniería Forestal de la Universidad Católica, donde tenían un proyecto de investigación de mieles pero sin un enfoque como desarrollarlo, les expuse mi visión de vida y el por qué de esta miel, de sus pruebas biológicas y nutracéuticas. Al principio no me creyeron por lo que les lleve 10 muestras de mieles. Así nacen mis ideas en proyectos como Gestión Asociativa para la certificación y diferenciación de los productos apícolas o Diferenciación y obtención de productos de mieles chilenas certificables por sus propiedades nutracéuticas, aromáticas y biológicas según su origen botánico y geográfico.

En el marco de estos proyectos mis mieles fueron catalogadas como mieles premium por su condición de productos exclusivos. Mi visión y estilo de vida es preocuparme de no contaminar mi producto y el entorno de las abejas.


¿Cómo influye el ciclo lunar en el tipo de miel?

Las fases lunares tienen un efecto de atracción gravitacional y regulan todo un sistema de vida del ecosistema de la tierra. Las abejas son muy sensibles a las influencias lunares y su ritmo está marcado de forma natural según los ciclos de la luna y las constelaciones para mantener su equilibrio, cada uno de los tipos de constelaciones impactan de manera diferente en las abejas, la luna moviliza sales minerales en el mar, ríos , vertientes, savia y hemolinfa, cuerpo graso de las abejas la presencia alta o baja de estas sales indica la actividad de nuestras colmenas y eso se maneja con una adecuada nutrición y estudios de astronomía y astrología.



¿El que las abejas sean criadas en el norte influye en la calidad o sabor de la miel?

La calidad de vida es un sistema mío de vivir que se los trasmito a la abeja, o las abejas me lo transmiten a mí, lo que influye es el sabor, la textura de la miel el valle de Lluta es de tierra y agua salada por la presencia de minerales, por estas características no es un valle productor de frutas las abejas polinizan la flora silvestre que produce el desierto. Lo que no se planta ni se siembra es lo que da nuestra madre naturaleza.


¿Por qué cree que su miel es tan reconocida?

Al ser mamá de tres hijos con trastornos alimentarios - y que ninguno presente trastornos mentales- la alimentación ha jugado un rol fundamental en el desarrollo y crecimiento de ellos. Mi experiencia con esto la aplico a las abejas cuidando su entorno sin transgredir su naturaleza y ecosistema para que ellas puedan fabricar la mejor miel de Chile.


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