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Incontinencia urinaria: Una presencia silenciosa


La Incontinencia Urinaria (IU) es una enfermedad más común de lo que se cree y consiste en la pérdida involuntaria de orina, la que puede generar un grave deterioro en la calidad de vida de las personas que la sufren, al provocar problemas higiénicos, sociales y psicológicos.


Es una patología con diversas causas, entre las cuales destacan la obesidad, la mala alimentación, menopausia, diabetes, entramiento físico mal asesorado, el número de partos e incluso factores etarios, como ser mayor de 60 años o tener enfermedades neurológicas degenerativas, tales como el Alzheimer y Parkinson.


Como una forma de acercar a los pacientes que padecen IU con los diferentes tratamientos para esta enfermedad, es que se han generado iniciativas como Retoma el Control, un programa que facilita el acceso a información actualizada sobre los últimos avances y alternativas terapéuticas disponibles.

En forma permanente

En Chile esta enfermedad afecta al 62% de las mujeres mayores de 30 años, quienes no suelen consultar al médico por su problema, debido al pudor, timidez, o por considerar que es una “condición” normal por la edad. Lamentablemente, son muchos los pacientes que se acostumbran a convivir con la incontinencia urinaria creyendo que no hay nada que hacer para tratarla o imaginan tratamientos altamente invasivos que la pueden corregir y evitan pasar por ese tipo de instancias médicas.


Entre las miles de mujeres diagnosticadas cada año está Cecilia Castillo, de 51 años, que vive en la comuna de Puente Alto. Está casada hace 33 años y tiene dos hijos. Actualmente es estudiante de Técnico en Enfermería y se encuentra por realizar su internado. A los 42 años comenzó a sentir una pesadez en la vejiga y urgencia por ir al baño: “caminaba una cuadra y me tenía que devolver a casa para orinar porque no me aguantaba”, relata.


Cecilia se realizó múltiples exámenes para encontrar respuesta a su situación, pero el diagnóstico nunca fue incontinencia, ya que jamás sufrió de escapes de orina. En el Hospital Sótero del Río se atendió con el Dr. Javier Pizarro, especialista de piso pélvico y uroginecólogo de la institución, y fue ahí donde encontró la respuesta: “Cuando llegué al doctor, él y su equipo médico me comenzaron a analizar en profundidad. Concluyeron que producto de un episodio vivido hace muchos años atrás, donde recibí un impacto de bala en la cadera que me generó un daño esa zona, terminó por provocarme incontinencia y vejiga hiperactiva”, confiesa.


El Síndrome de Vejiga Hiperactiva Idiopática es una condición cuya causa aún se desconoce. “En el caso de la paciente Cecilia, ella presenta ciertos síntomas que confirman el diagnóstico, como los deseos de ir a orinar de forma urgente”, señala el doctor Javier Pizarro, quien también pertenece a la Red de Salud UC CHRISTUS.


“Considero que es un tema tabú, sobre todo para la gente mayor, ya que fuimos criados de manera diferente, donde todo lo que tiene que ver con la parte íntima de nuestro cuerpo se tiende a ocultar. Entonces, muchas veces no se va al médico por vergüenza y se puede vivir con la incontinencia y con dolores, sin recibir ningún tipo de ayuda, lo que será peor”, comenta la paciente.

Superar la incontinencia

Con el diagnóstico del tipo de incontinencia, se puede -en los casos leves- comenzar un manejo conservador con terapias conductuales (disminuir la ingesta líquida), farmacológica y/o kinésica (electroestimulación, biofeedback). El Dr. Pizarro señala que para el caso de la Vejiga Hiperactiva se van realizando los tratamientos por etapas: “Cuando las dos primeras etapas resultan sin éxito, significa que el paciente tiene Síndrome de Vejiga Idiopática Refractaría, por lo que los pacientes se convierten candidatos a tratamientos avanzados”, explica.


Cecilia pudo recibir un tratamiento funcional para tratar su incontinencia, consistente en una terapia de control de la vejiga y/o intestino, llamado sistema de Neuromodulación Sacra. Esta es una terapia que ha sido usada para tratar problemas de control de la vejiga desde hace 25 años y más de 325.000 personas a nivel mundial han recibido este tratamiento. La terapia restaura la función normal de la vejiga estimulando suavemente los nervios sacros, por medio de la instalación de un pequeño electrodo cerca de la raíz sacra.


“Estuve dos años con tratamiento y ejercicios de piso pélvico para reforzar la musculatura. Después, me realicé unos exámenes y el doctor me dijo que era candidata para implantarme el dispositivo InterStim, y bueno, hace tres años que ya lo tengo implantado. Fue un cambio radical en mi vida. Antes me levantaba 15 veces para ir al baño en la noche, ahora ya no tengo ese problema”, asegura Cecilia. Incluso, “gracias al tratamiento y cómo cambió mi vida pude estudiar, ya que antes hubiera sido impensado”, asegura Cecilia.


“Es importante no normalizar algunas conductas que pueden ser señales de incontinencia. No es normal no tener control de nuestro esfínter, tener escape de orina o tener urgencias de ir al baño varias veces al día, ya que esto puede terminar afectando vida cotidiana de las personas”, aconseja el uroginecólogo del Sótero del Rio.