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Enseñanza remota: Alertan sobre sus riesgos


Necesaria e indispensable en pleno confinamiento pero a estas alturas de la pandemia ¿se debe regresar a las salas de clases? La discusión sigue y desde el mundo de la educación la cosa está clara: “Algunos procesos de aprendizaje no pueden suplirse con sistemas online, si bien son un gran complemento, de ninguna forma puede reemplazar el aprendizaje presencial de habilidades que si se retrasan inciden en el desarrollo para siempre”, afirma de manera categórica Loreto de la Vega, directora de educación de Kimche, en referencia a la polémica que se ha dado entre el Colegio de Profesores y el Ministerio de Educación por el retorno a clases presenciales.

Y aunque el problema es general para toda la red educacional en Chile, según Loreto sus efectos se ven directamente en el desempeño de los profesores, dada la sobrecarga laboral que implica implementar sistemas incompletos.

“El sistema escolar chileno está diseñado para el contexto de presencialidad y los dos años de pandemia han dejado claro que no existe el conocimiento, manejo ni la preparación disciplinaria para instaurar sistemas de clases en línea, lo cual ha generado un notorio agujero en el aprendizaje y una sobrecarga docente con su respectivo estrés laboral asociado al manejo de plataformas nuevas que no conocían, o sistemas que no están optimizados para ello”, agrega la especialista de Kimche y también minor en Educación de la UC.

Superar el miedo

Amparada en el efectivo despliegue de los esquemas de vacunación en la población, la profesional cree que es hora de superar el miedo a la pandemia y comenzar a vivir con ella, cumpliendo con todas las medidas de protocolo sanitario asociados al virus.

“Teniendo en cuenta que ya llevamos un plan de vacunación sumamente exitoso a nivel mundial, la vuelta a la presencialidad es lo más apropiado, siempre considerando todo el protocolo para acostumbrarnos a vivir en este sistema excepcional que no habíamos vivido antes”, asegura.

“Desde Kimche sentimos que volver a la presencialidad es sumamente importante pues los niños necesitan desarrollarse en contacto con otros seres humanos. Vivir en confinamiento no solo estresa y daña psíquicamente a los adultos si no que mucho al desarrollo de los escolares y los procesos de aprendizaje como los lectoescritores, que se sabe que si se retrasan inciden en el desarrollo de los aprendizajes para siempre”, agrega la profesional.

La tecnología como complemento

Si bien Kimche es una plataforma que saca completo provecho a la digitalización de algunos procesos en las instituciones de educación, Loreto de la Vega, directora de educación de la plataforma, tiene muy claro que la tecnología es una ayuda y no puede ser la solución completa.

“Es muy importante el trabajo en aulas virtuales para que no sea imprescindible ir al colegio si un niño enferma. Es posible afrontar los aprendizajes mediante vías en donde la tecnología tiene mucho que aportar, con estrategias didácticas más innovadoras cambiando el foco de solo pizarrón y sistemas lectoescritor, pero esto no reemplaza la presencialidad. Sabemos que las personas que más pagan las consecuencias del confinamiento terminan siendo las de menor nivel sociocultural y económico y prolongar el confinamiento solo aumenta la desigualdad, lo que se va a transformar en un yugo que es muy difícil de revertir si no nos atrevemos a volver a clases”, concluye la especialista.