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Columna: La menstruación un tabú que perjudica a las jóvenes chilenas


Por: Nicole Sansone, Directora Corporativa Unidad de Negocio Personal Care, de Softys.


Nicole Sansone, Directora Corporativa Unidad de Negocio Personal Care, de Softys.

Durante siglos la menstruación ha sido envuelta en un manto de silencio y vergüenza, generando un impacto profundo en la salud y el bienestar de las mujeres, especialmente de las jóvenes. La falta de educación en salud menstrual y la persistencia de estigmas culturales han dejado a muchas niñas y adolescentes desinformadas, avergonzadas e incluso en riesgo para su cuidado y seguridad.

La menarquia, o primera menstruación, es un hito importante en la vida de una mujer, pero lamentablemente muchas jóvenes la experimentan sin la información adecuada ni el apoyo necesario. Esto puede tener consecuencias devastadoras, desde un aumento en el riesgo de relaciones sexuales tempranas hasta mayores tasas de embarazo adolescente y exposición a la violencia sexual. En un mundo donde la educación y la autonomía son fundamentales, la falta de información sobre salud menstrual puede limitar el desarrollo y las oportunidades de las jóvenes, perpetuando así la desigualdad de género.


Las normas sociales y culturales que rodean la menstruación también contribuyen a su estigmatización y ocultamiento. En muchos contextos, las mujeres durante su ciclo menstrual dejan de asistir a las instituciones educativas y a sus puestos de trabajo, lo cual perpetúa la desigualdad de género.


Es en este contexto que las marcas con propósito tienen un papel fundamental que desempeñar. Ladysoft no solo ofrece productos de protección femenina, sino que también está comprometida a romper los tabús en torno a la menstruación y a promover la educación en salud menstrual. A través de su alianza con Escuela La Tribu, la marca de protección femenina de Softys está capacitando a jóvenes y adultos, colaboradores y colaboradoras de la empresa, para desmitificar conceptos erróneos y fomentar un diálogo abierto y libre de vergüenza sobre la menstruación.


En última instancia, la educación en salud menstrual, tanto en hombres como en mujeres, es esencial para avanzar hacia una sociedad más justa e inclusiva. Al enfrentar el tabú en torno a la menstruación y realizar alianzas con expertos en el tema, podremos superar las barreras asociadas a la menstruación que enfrentan las mujeres y crear un mundo donde todas podamos vivir con dignidad, libertad y autonomía. Es hora de romper el silencio y abrir un diálogo honesto y abierto para que todas las mujeres podamos prosperar y alcanzar nuestro máximo potencial, en un mundo donde la menstruación no sea una barrera o un factor de desigualdad. 


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