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Amor propio: 5 ideas para ponerlo en práctica

Es febrero y pareciera que soundtrack del mes es “Love is in the air”, por lo que especialista buscan promover ir más allá del “Día de Amor y la amistad” para darle un espacio importante al amor propio.


Jorge Fuentes, psicólogo y Director de Pranavida, es uno de los profesionales que destaca la importancia de trabajar en el desarrollo del amor propio. “Efectivamente en este caso no se trata de algo que debamos cultivar una vez al año, sino que es un trabajo diario que genera un tremendo bienestar, pues implica aceptar nuestros sentimientos, nuestra forma de ser, nuestra físico, nuestras fortalezas y debilidades sin andar constantemente buscando encajar en lo que otros esperan”, explica el profesional.


De acuerdo a lo que plantean los especialistas los beneficios que genera el quererse y aceptarse ayudarían a los más diversos aspectos de las personas. “Muchas veces se vincula el amor propio con el Body positive, por ejemplo, pero es más que eso. Es cierto que una parte tiene que ver con aceptar nuestro cuerpo, pero también está vinculado a creer en nuestras capacidades, en tener confianza, en saber poner límites y tener claridad de lo que queremos y no. Esta aceptación y valoración nos va a permitir priorizarnos y estar en espacios de bienestar ya sea en relación con nuestra familia, amigos, pareja, trabajo y también, en los espacios de soledad”, enfatiza Fuentes, quien también explica llegar a esta relación con uno mismo es un proceso que para muchas personas es complejo.


Pero ¿cómo podemos cultivar el amor propio? El psicólogo plantea que, por una parte, “cuando las limitaciones de autoconocimiento son muy marcadas podemos acudir a un especialista de salud mental o partir dándote un regalo este 2022 explorando las medicinas complementarias como las terapias florales o la sanación pránica que son efectivas y seguras”, pero también es importante aplicar en la vida los siguientes consejos:


Contémplate: “No es sólo mirarnos al espejo, sino que también es darnos espacio para conocer y aceptar qué nos gusta y qué no sin influencias de otro. Cuando nuestro amor propio no es suficiente, tendemos a adaptar nuestros gustos y expectativas en base al entorno. Este tipo de actitudes puede ir, incluso, en contra de nuestra felicidad, por lo que no sólo hay que aceptar lo que nos gusta y no de nuestro físico, sino que también darnos el tiempo necesario para afianzar lo que queremos para nuestras vida”.


Te lo mereces: “Muchas veces solemos ser muy duros con nosotros mismos y partimos creyendo que no somos merecedores de cosas buenas y, por tanto, cuanto estas ocurren nos justificamos para que alguien no se moleste. Esta actitud hace que no aceptemos reconocimientos y elogios. En este sentido debemos cambiar el switch y debemos entender que sí nos merecemos, que efectivamente nos pueden pasar cosas bellas, que sí nos pueden querer, etc. Por lo que, cada vez que surja alguna duda, hay que recordar que “me lo merezco”.


Vamos por lo que sabes hacer: “En general a las personas nos cuesta bastante reconoce nuestras capacidades, pero somos especialistas en encontrar todas la debilidades que tenemos. Esto no sólo afecta nuestra autoestima, sino que también no nos deja sacarle provecho a nuestras cosas positivas, porque gastamos más energía en recriminarnos por lo malo. Si es necesario hay que hacer una lista de lo que hacemos bien para sacarle todo el potencial”.

Háblate como si fueses tu amigo: “Entre mujeres, por ejemplo, ellas suelen decirse “eres genial”, “tu puedes” “eres seca”, pero cuando se trata de ellas mismas no lo hacen. Todo lo contrario, creen que no son capaces y en el lenguaje se va forjando gran parte de las creencias limitantes, por lo que es mejor hablarse como si fueses ese amigo o amiga al que estás apoyando”.


No te culpes por priorizarte: “Hay que dejar de pensar que el quererse o ponerse como prioridad es egoísmo y sentir culpa por pensar en uno. Darte un regalo, darte tiempo para ti, cuidarte, poner como prioridad tus sueños no está mal”.


Sin comparaciones: “Es normal que muchas veces nos comparemos con otro, pero si esto se hace habitual vamos a generar sentimientos de frustración. Además es muy probable que empecemos a abandonar nuestro camino por ir siguiendo el de otra persona. Mirar para al lado sólo debe ser para buscar aprendizajes no para competir”